Estimulación Cerebral Profunda en Parkinson

En el año 2019 realizamos por primera vez en la salud pública de Rosario una cirugía de implante de un estimulador cerebral profundo para el tratamiento de enfermedad de Parkinson. Este hecho fue posible gracias, no solo al servicio de Neurocirugía, sino al trabajo en colaboración y simultáneo con Neurología del Hospital Centenario, en especial a la Dra. Ferri. Pero para que poder llevar adelante el proyecto existieron otros actores igual de importantes, en este caso Fundación Heca a través de la donación un equipo aportado desinteresadamente por la empresa Medtronic, nos permitió ofrecer a la paciente un tratamiento de primer nivel mundial y sobre todo aportar calidad de vida pese a su dolencia.

A poco de cumplirse el aniversario de la primera cirugía de estimulación cerebral profunda hacemos un raconto de los pasos de la cirugía tanto en sus etapas pre como post operatorias.


El tratamiento se puede dividir en tres instancias:

  1. Evaluación Pre - Operatoria

  2. Instancia quirúrgica

  3. Programación y seguimiento post operatorio


1. Evaluación Pre-Operatoria

Durante esta etapa los pacientes potencialmente candidatos son sometidos a distintas pruebas de diagnóstico en las cuales participa el servicio de neurología realizando un "Test de Levodopa" entre otra escalas diagnósticas. Unos de los criterios más importantes para que un candidato sea considerado adecuado para el tratamiento es una mejoría en la escala UPDRS de al menos 30% post toma de medicación.

En una segunda etapa el servicio de salud mental tienen igual ponderación en la decisión descartando patología cognitiva o psiquiátrica que puedan influir en los resultados o que contraindiquen la cirugía (depresión, demencia, etc.)


2. Instancia quirúrgica

Este momento en el tratamiento es uno de los más delicados, aunque ni más ni menos importantes que el pre y el post implante. Consiste en arduas horas de trabajo con la necesidad de la colaboración del paciente en la mayor parte del tiempo.

La primera etapa consiste en la colocación de un marco de estereotaxia bajo anestesia local, con el cual se realizan estudios de tomografías y se procede a la planificación pre-quirúrgica de la trayectoria del electrodo. Esta etapa es de vital importancia para el éxito del procedimiento ya que a partir de los resultados de esta programación se dirigen todo el resto de los pasos.

La segunda etapa se sitúa físicamente en el quirófano. Durante todo el proceso, con el paciente despierto se realiza la colocación de electrodos con guia de micro-registros cerebrales y macro-estimulación supervisados por un especialista en neurofisiología y con un rol activo del neurólogo quien se encarga de determinar la respuesta clínica del procedimiento.

El otro rol a destacar es el del neuroanetesiólogo quien es res ponsable lograr mantener el delicado equilibrio entre el confort del paciente y los estrictos requerimientos de metabolismo cerebral para obtener registros adecuados. Este abordaje multidisciplinar permite realizar cirugías más seguras y con mejores resultados

La tercer etapa se realiza con anestesia general y consiste en la colocación subcutánea del generador de impulsos que permanecerá apagado por las siguientes dos semanas, momento en el cual comienza el proceso de programación.


3. Programación y seguimiento post operatorio

El objetivo de la programación es controlar los síntomas mientras que se minimizan los efectos colaterales. El comienzo de la programación es entre los 15 y 21 días de la cirugía. La primer sesión es la más larga porque se debe realizar un testeo completo del sistema. En las sucesiva visitas se logra poner a punto los parámetros para poder tener un adecuado manejo de los síntomas pudiendo disminuir la medicación concomitantemente. Muchas veces se requieren meses hasta llegar a una configuración adecuada que cumpla con las expectativas del paciente y del equipo tratante.



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